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Los procesos de diseño (1/2)*

Los procesos de diseño (1/2)*

EL CARTEL ES AL EVENTO LO QUE EL LOGOSÍMBOLO A LA COMPAÑÍA 

Trabajando en el Museo de Arte Moderno de Bogotá me enfrenté a otra realidad, que se alejaba de los procesos establecidos en el taller[1]. Como diseñador gráfico de una institución que se enfoca en generar eventos temporales tuve que hacerme cargo de toda la comunicación visual relativa a las exposiciones del museo, y sin darme cuenta comencé a desarrollar la identidad visual de los eventos. Como primera medida, tenía dos limitantes (implícitas y autoimpuestas por mi rigor): Primero, respetar el tono de la institución que yo sentía era el correcto a través de la estandarización de tipografías -principalmente romanas- y un grafismo bastante clásico; y segundo, una comprensión y transmisión juiciosa del concepto del artista o el espíritu de la exposición que se fuera a exhibir. Más allá de los parámetros, me di cuenta en el ejercicio que, a diferencia de lo que planteaban Costa y Chaves, el desarrollo de una imagen que identificara los eventos debía partir del desarrollo de cartel, al menos esa fue mi intuición en el momento, pues me di cuenta que, en los casos de exhibiciones presentes, había una predisposición a distorsionar el identificador principal del museo sin que esto conllevara necesariamente a una comunicación efectiva. ¿porqué mi intuición me llevó a ir en contra de lo aprendido en las clases de identidad visual? Puedo identificar varias razones: en un principio no fui consciente de estar desarrollando la identidad del evento, y me dejé llevar por las características visuales de las exposiciones o elementos que encontraba característicos, particularmente combinaciones de color y estructuración de contenidos, composiciones y o segmentos interesantes de las obras; claro, siempre intente que existiera algún tipo de uniformidad, pero nunca fue un ejercicio preformulado de consolidación marcaria. También puedo identificar que si bien estaba negando la metodología de diseño de identidad visual, estaba aplicando lo aprendido en historia del diseño gráfico, recordando a los cartelistas de finales del siglo XIX y comienzos del XX, que consolidaron la imagen de reconocidos establecimientos como el Moulin Rouge o de eventos especiales como la Exposición Universal, para no hablar de los carteles de reclutamiento de la primera y segunda guerra mundial. Esta experiencia fue muy importante posteriormente en mi rol de profesor de identidad visual, en donde debía orientar el desarrollo de la identidad visual para un evento de la carrera. Allí llevé a cabo un experimento: el primer semestre que tuve a mi cargo obligué a mis estudiantes a seguir la metodología de los identificadores primarios, identificando los conceptos, desarrollando el (los) identificador(es) y posteriormente las piezas de comunicación visual. En el siguiente semestre me dejé guiar por mi experiencia y cambié el orden de conceptos-identificadores-piezas a conceptos-cartel-identificadores-piezas. La calidad del resultado fue considerablemente mejor en el segundo caso, en donde la cohesión del sistema de identificación visual y la familiaridad de las piezas fue superior; en últimas el cambio de metodología de diseño modifico también manejo del concepto de diseño, pues se pasó de un concepto abstracto a una temática; no es algo banal, los códigos visuales preestablecidos culturalmente en la temática tienen la ventaja de permitir un desarrollo más rápido, pues el desarrollo del cartel y de los elementos de identificación se producen casi simultáneamente; además de generar un espíritu más contemporáneo al ajustarse al contexto temporal del panorama simbólico seleccionado. Es precisamente la contemporaneidad la que impide que esta metodología se imponga, pues limita considerablemente la vida de la marca. Ahora bien, con respecto a la generalidad, esto demostró que las necesidades concretas determinan las formas de aproximación a un problema, y que, si bien en los casos de generación de identidad corporativa el logosímbolo si parece ser el elemento fundamental para la identificación institucional, en otros casos los elementos marcados como secundarios adquieren mayor importancia, demandando mayor flexibilidad en los procesos de diseño. ¿qué quiere decir esto? que a pesar de los esfuerzos de diferentes autores, desde Aaker hasta Chaves, pasando por Wheeler y Drucker, no existe una metodología multiusos.

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* Primera parte del texto ¿Qué me hizo pensar en las marcas y los videojuegos?

** La imagen corresponde a uno de los ejercicios desarrollados en clase, créditos de Julian Ceballos, Alejandra González y Jorge Castellanos

[1] Que desde entonces veo como  un laboratorio, con variables controladas y un ambiente esterilizado

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