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Los monstruos del diseño

Los monstruos del diseño

Comenzando mis cursos como profesor de diseño de identidad visual veía la necesidad de generar algunos límites en mis estudiantes, después de todo los límites alimentan la creatividad -al menos eso dicen-. Entre las reglas de juego habían unas más flexibles que otras -las llegadas tarde versus el uso inadecuado de los términos técnicos principalmente-. Pero, de todas las restricciones que ponía había una en particular que emocionaba a los más fervientes seguidores del evangelio gráfico: El límite del uso tipográfico a la tabla periódica de las tipografías. Claro, esta era una carta de navegación -también algo flexible- según la cual los menos informados podían tomar decisiones tipográficas sin correr muchos riesgos innecesarios. El dafont (la séptima paila del infierno) estaba prohibida, y como en todo ejercicio de nuestra profesión, el conocimiento tipográfico lejos de ser una habilidad adquirida y dominada para ejercer el diseño -únicamente- era implementada para pavonearse del conocimiento, generar diferenciación entre los estudiantes y/o dar palo -criticar en colombiano- sin cesar.

Tabla periódica de las fuentes

Tabla periódica de las fuentes, la guía básica

Sin embargo, había algo sobreentendido al respecto, algo que ni siquiera el más torpe de mis alumnos se le habría podido ocurrir: usar la ¡COMIC SANS!. Si, tal vez más de una vez alguno me llevó un smile para representar alegría, un apretón de manos -estilo clipart– para hablar de amistad o un efecto 3d para comunicar tecnología; pero nunca ninguno tuvo el valor de llevar un boceto con comic sans. He de aceptar que mis posiciones siempre fueron muy dogmáticas, y que al menos al respecto de la tipografía y gracias a mi profesor de diseño de tipográfico, siempre la visto como el único elemento del cual nos podemos aferrar fuertemente para defender nuestra profesión de diseñadores gráficos (para no decir que ni los artistas, ni los publicistas, ni los diseñadores industriales, ni mucho menos los literatos tienen idea). Pero como todo en esta vida, y en medio del proceso de investigación, me he dado cuenta que los dogmas son contraproducentes y nos llevan a asumir realidades a las que no les hemos dado de comprobar por nosotros mismos; para ponerlo de otra forma, no tenemos criterio.

Preparando esta entrada me encontré con una infinidad de artículos que tratan este tema, tristemente muchos de ellos parten de la misma falta de criterio y perspectiva dogmática que no argumenta realmente:

10. Mírala. Simplemente, mírala. Está mal, a niveles profundos, instintivos, insondables. Está mal de maneras que no pueden ser expresadas con palabras, que preceden a la propia palabra. Hay una forma purísima de maldad encriptada en esta tipografía, una fealdad suprema que activa procesos sinápticos oscuros, prohibidos. Si existiese el Necronomicón, estaría escrito en Comic Sans. Ahora que sabemos que la partícula de Dios también lo está, sólo nos queda beber láudano, abrirnos las venas y obtener esa paz que llega después de arrancarnos los ojos con cucharillas. 

Lo que realmente está mal es que un diseñador gráfico -o alguien que hable de diseño gráfico con tal propiedad- no esté en capacidad de generar una crítica argumentada en principios de tipografía básica, sí, si hay palabras para describir que está mal en la -una- tipografía, el interlineado, los espacios concretos entre las letras, las diferencias de espacio entre los caracteres cuadrados/triangulares/circulares, y las terminaciones entre muchas otras descripciones morfológicas.

El problema de la tipografía es que los usuarios tienen cada vez más acceso a elementos de diseño, este acceso sin embargo no está mediado por un conocimiento básico o al menos una sensibilidad hacia el diseño -cosa que no es problema en general como lo anoté en mi entrada sobre Todo se lo debo a los clientes-; los diseñadores contribuimos con el problema, teniendo actitudes de papá regañon -no haga, no toque, no use- sabiendo que el cliente es por defecto un adolescente del diseño.

Primero que nada, hay que generar un matiz en la aproximación a la tipografía; se que va a sonar hereje, pero la comic sans es tan buena decisión como la helvética en algunos casos. ¿No nos comportamos igual a los clientes cuando intentamos solucionar todos los problemas de comunicación visual con la “super” helvética?¿No es acaso igual de válido el argumento de “es una tipografía neutra” a “es que quiero que sea más alegre mi texto”? Creo que sí. Asumir que una solución puede ser la óptima para todos los casos no es únicamente pobre, sino también bastante hipócrita y mediocre. Siendo así ¿por qué nos creemos tan superiores a los clientes?

Eso sí, hace falta tener mucho valor para diseñar con comic sans; al menos algo con un fin que vaya más allá de una propuesta crítica como el comic sans project; y no porque piense que no existe una empresa con la necesidad de comunicar el espíritu descomplicado de la fuente, sino por el reconocimiento que está tiene y el bajo índice de diferenciación que podría llegar a tener una marca que la aplicara en su identificador principal.

Lejos estoy de defender a la comic sans, que sí tiene estudios concienzudos de diseño[1]; lo que si valoro es que ella ha hecho evidente en el público en general la comprensión del poder comunicativo de la tipografía, pues es aplicada de manera consciente para transmitir la idea de amabilidad -por eso es aplicada tan frecuentemente en el área de servicio y atención al consumidor-. La comic sans me sirve como un chivo expiatorio entonces, sabiendo que es sólo uno de esos elementos prohibidos en nuestra profesión -como el degradado, el uso de escarcha, el uso de sombras y brillos en la tipografía entre muchos otros-. Este es el odio concentrado hacia una tipografía que tenía ambiciones comunicativas muy concretas y que, por diferentes causas ahora hace parte de los monstruos del diseño.

Dejo algunos videos que me resultan interesantes con respecto a este tema:

 


[1] David Kadavy, Why you hate comic sans (http://kadavy.net/blog/posts/why-you-hate-comic-sans/)

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